Una familia para cada niño: kafala, cuidado por parientes y acogida en tres continentes

Los nombres de esta historia han sido cambiados para proteger la privacidad y seguridad de las familias.
La guerra dejó a miles de niños en Gaza sin uno o ambos padres. Detrás de cada una de esas cifras hay un niño que sigue necesitando lo que todo niño necesita: una cama que sea suya, un adulto que sepa su nombre, un lugar en una familia.
El programa de bienestar infantil de la Fundación Motaz trabaja en tres vías, siempre conforme al derecho internacional de protección de la infancia y siempre con el interés superior del niño como criterio decisivo.
Primera vía: patrocinio kafala
La mayoría de los niños huérfanos de Gaza vive con parientes sobrevivientes — una abuela, una tía, un hermano mayor. El patrocinio kafala conecta a estos hogares de acogida familiar con apoyo económico mensual de padrinos en el extranjero, para que recibir a un niño nunca signifique que el hogar pase hambre. Es la forma tradicional y culturalmente arraigada de cuidar a los huérfanos, y mantiene a los niños en sus comunidades.
Segunda vía: reunificación
Muchos niños tienen parientes cercanos en la UE, EE. UU. o la región MENA. Nuestros gestores de casos se encargan de la documentación legal, la verificación de ADN cuando se requiere, la coordinación del viaje y la entrega a las autoridades de protección infantil en el destino, para que los niños puedan reunirse con la familia que los espera.
Tercera vía: acogida y tutela
Para los niños sin parientes sobrevivientes, y donde los marcos legales del país de destino lo permiten, trabajamos con agencias autorizadas de protección infantil para organizar tutelas de largo plazo y acogidas con familias rigurosamente examinadas. La Fundación Motaz no gestiona un canal de adopción internacional — las acogidas siguen los procesos legales de cada país, con controles de protección en cada etapa.
La primera noche preguntó si podía llamarnos otra vez mañana. Ha llamado todos los días durante un año. Ahora simplemente nos llama su familia.
— Una familia de acogida en Barcelona
Apadrinar a un niño mediante kafala cuesta menos de un dólar al día — y significa un niño menos enfrentando solo las secuelas de la guerra.
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Tu donación de hoy inicia la historia de otra familia — una comida, un semestre, una prótesis, un viaje seguro.


